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sábado, 9 de agosto de 2014

Sombras

 
 
Otra vez, después de mucho tiempo, me publican un cuento en Axxón. La ilustración que ven es de Pedro Belushi. Les dejo el comienzo de "Sombras":

Despierta. La respiración agitada, las sábanas mojadas con la transpiración de su cuerpo, y las imágenes de la pesadilla que no quieren soltarlo. Gira la cabeza y ve que Lorena sigue durmiendo, impasible. Tiene que ducharse; al fin de cuentas apenas falta una hora para marchar al trabajo.
El agua cae sobre su cabeza y sus hombros. Sin proponérselo reconstruye el sueño horrible que lo despertó, el mismo que tiene desde hace tiempo, cada vez con mayor frecuencia. Quizás, piensa, sea hora de recurrir a un psicoanalista.
Las imágenes de la pesadilla, carentes de sonido, vuelven. No pueden perturbarlo más. Ve sus manos manchadas con sangre en un primer plano, luego estas desaparecen y entiende que está arrodillado junto a un cadáver, el cadáver de Lorena. Grita su nombre, grita de horror; lo sabe aunque no pueda escucharse. Luego todo tiembla, algunas paredes se derrumban. Alguien lo agarra del cuello y lo saca de allí. Lo último que hace es mirar, al final del pasillo que abandona, una puerta azul.
Una vez que termina de secarse va a la cocina, pero a mitad de camino, algo lo detiene. En el piso del living, junto a la puerta, divisa un sobre blanco. Se acerca con cautela, como si se tratara de un animal salvaje dispuesto a atacarlo de un momento a otro. Cuando finalmente lo agarra, lo gira y lee en voz alta:
—Señor Demichelis: urgente.
En una mañana tan desconcertante como ninguna otra, Alan tiene una única certeza: es la primera vez en su vida que recibe un sobre.
 

sábado, 8 de marzo de 2014

Dos microficciones sobre A Nigthmare on Elm Street



No te quedes dormido

Puso el disco en el reproductor y se sentó en el sillón. Los párpados le pesaban, pero al día siguiente no tendría tiempo para ver la película. A decir verdad, la trama era entretenida, pero los efectos especiales dejaban mucho que desear; más que asustarse, le daban ganas de reírse. En determinado momento el mentón tocó su pecho y, al erguir la cabeza, comprendió que se había quedado dormido. Un hilo de baba escapaba por la comisura de su boca. Fastidiado, tomó el control remoto y quiso rebobinar. Sin embargo, la pantalla del televisor comenzó a despedir rayos de colores. La película ya no le pareció graciosa cuando vio las cuchillas relucientes, el sombrero, y el hombre del suéter a rayas, saliendo del televisor.


El sueño definitivo

Cuando el Príncipe Azul llegó al lugar indicado fue demasiado tarde. Freddy Krueger ya había pasado por allí y la Bella Durmiente, sin importar cuánto la besaran, jamás volvería a despertar.

sábado, 8 de febrero de 2014

Esto no es una ficción

Esto no es una ficción, tampoco un hecho real. Se trata de un sueño, muy sencillo, pero que me hizo experimentar en primera persona lo fantástico. Pido perdón, de antemano, por no poder transmitir con estas toscas palabras lo que para mí fue una maravilla del inconsciente.

Me encuentro conversando con Julieta, mi novia en la vida real desde hace diez años, con quien convivo desde hace cinco y con quien estoy a punto de casarme. Tanta información tiene una justificación. Ella me muestra unas fotos en las que beso y abrazo a otra mujer, dentro de un auto. Lo extraño es que no me reprocha nada: no recuerdo ahora qué me dice, pero no está furiosa, no grita, no trata de matarme. Más extraño aún es que yo ignoro esa situación y a esa mujer. Insisto: no trato de ocultar, tergiversar o mentir. Realmente desconozco a esa persona.
 
La siguiente imagen que recuerdo es la de Julieta y yo caminando a una fiesta. Ella me cuenta que allí nos encontraremos con la mujer en cuestión, con quien ha hablado bastante —incluso de detalles personales míos que no pienso divulgar aquí pero que evidentemente a la otra satisfacen—, e incluso me informa de su intención de dar un paso al costado, abandonar nuestra relación, para que yo pueda dedicarme plenamente a mi relación con la otra. Yo insisto con que no la conozco, que no sé de qué me habla. Pero Julieta se ríe y me dice que nada tengo que ocultar, que todo está bien.
Llegamos a esa especie de galpón donde se realiza la fiesta, aunque más bien parece una reunión. Saludo a los presentes (entre los que únicamente reconozco a Marcela Chiquilito, mi profesora de Historia en varios años del secundario, vaya uno a saber por qué, y a Pablo Castro, compañero literario del incipiente grupo La bruma y psicoanalista) y entiendo que la mujer no se encuentra entre ellos.
Pero pronto la veo bajar las escaleras. No deja de mirarme mientras se acerca más y más. Ni bien la veo frente a mí siento una punzada en la boca del estómago. La saludo con un beso frío y me alejo, colocándome junto a Julieta. La otra me observa, desde la distancia. Aunque poco a poco se aproxima, bordeando el círculo de personas del que formo parte y que conversan sobre no sé qué cosa.
Cuando otra vez la tengo cerca, Julieta me pide que vaya con ella. Yo vuelvo a decirle que no la conozco, evidentemente en voz alta porque todos en el lugar dejan de charlar o comer y me observan, como juzgándome. Dirijo mi mirada a la mujer y descubro —recién ahora— que su cabello es rubio, enrulado, y sus ojos, celestes. No es atractiva, pero me gusta y eso me desespera. Ella comienza a llorar y a insultarme. Yo trato de explicarle que de verdad no sé qué es lo que sucede, que no la conozco y le pido disculpas, varias veces.
Entonces me acuerdo de Pablo Castro, me paro en un cajón de madera —como si fuese a recitar un poema o a decir un discurso—, lo busco entre la gente y le pregunto, casi gritando, si es posible que alguien olvide a una persona puntual y los hechos vividos con ella, y sin embargo recordar todo los demás, el resto de una vida. Pablo se pone de pie, está a punto de responder y entonces Orson, mi gato, como cada mañana a las cinco, me despierta para que le abra la ventana del balcón. Mentalmente lo puteo.
Mientras camino hasta el living para cumplir con la rutina de mi mascota, la perturbación me acompaña. No sólo tengo bronca porque no pude escuchar la explicación del psicoanalista, sino una desazón grande, como si me hubieran arrebatado de las manos algo maravilloso. Y sigo preguntándome quién sería esa mujer.
Vuelvo acostarme con la esperanza inútil de reanudar el sueño donde lo dejé: yo parado en el cajón y Pablo a punto de hablar. Pero no. Sueño en cambio que les cuento esta historia a unos amigos escritores, quienes me recomiendan que la escriba. No tengo otro remedio.

viernes, 24 de enero de 2014

Casi


Era de noche. Para colmo, estaba mirando la película de Bergman. La muerte apareció, de un momento a otro, y se interpuso entre mí y el televisor. Ya me sentía desfallecer.
 
—Debes acompañarme, Francisco Constantini —dijo, con su voz cavernosa.
 
Yo creí vislumbrar una luz de esperanza. Y no me equivoqué.
 
—Perdón —me animé a decir—, ¿cómo dijo que me llamo?
 
 Ella observó un papelito que tenía en la mano.
 
—Francisco Constantini —leyó.
 
Suspiré aliviado.
 
—Ah, no. Yo soy Costantini, sin “n” entre la “o” y la “s”.
 
Volvió a leer el papelito. Me miró, sonrojada.
 
—Cierto, disculpá la molestia.
 
—No es nada —dije—. Es un error que todos cometen.
 
Y se marchó, tal cual como había venido.

lunes, 13 de enero de 2014

Cuando Godzilla casi destruye Mar del Plata

 
Cuando nos enteramos de que Godzilla realmente existía se produjo, como era de esperar, una gran conmoción mundial. Pero fue nada comparado al día en que supimos dos cosas muchísimo más extrañas: el monstruo sabía hablar (japonés, claro, pero algo es algo) y si había roto el silencio era para manifestarse en contra de todas las adaptaciones cinematográficas y de otras ramas artísticas que se habían erigido en su nombre pero sin su autorización. “Todo el tiempo —aducía Godzilla— me la paso en el fondo del mar sin joder a nadie, pero ustedes insisten en que soy una bestia que destruye ciudades y como gente. Pero si eso es lo que quieren ver, que así sea.”
 
Estaba decido. Un comunicado suyo indicaba que llegada la última semana de ese año destruiría siete ciudades costeras (“Tampoco es cosa de andar internándose en el medio de ningún continente, no les tengo taaanta bronca”, afirmaba), ciudades que los propios seres humanos debíamos elegir a través del voto en una fan page de Facebook que el monstruo ponja se había armado.
 
Claro, la idea era votar en contra de tu propia ciudad o de aquellas que te gustaban. Sin embargo, acá en Mar del Plata, alentados por el intendente Culti, se nos ocurrió que ser destruidos por el monstruo iba ser una gran atracción turística (como se sabe, los marplatenses hacemos lo que sea porque vengan más y más visitantes). Así que comenzamos a hacer lobby en cuanta red social existe, y al cabo de un mes lleno de angustia y esperanza, conocimos los resultados. ¡Mar de Plata había sido la más votada! Por lo tanto, el 31 de diciembre recibiríamos al ilustre Godzilla; de hecho, Culti ya tenía preparada la llave de la ciudad.
 
“Terminá tu vida en La Feliz”, “Mar del Plata, una ciudad monstruosa” o “Dejate comer y sé parte de la historia… Tu historia”, fueron algunas de las frases que se escucharon por la radio, por la tele o que aguardaban en las diferentes entradas a la ciudad. No lo podíamos creer; esto era mejor que la final de la Davis o el Dakar. Andábamos con el pecho inflado, para qué negar.
 
Como era de esperar, comenzó diciembre y ya no cabía un alfiler en la ciudad; ni hablar después de Navidad. Turistas de todos los rincones del país querían ser parte del evento apocalíptico del siglo —que terminó siendo de la década nada más, por el asunto ese de los extraterrestres de Cursi 5, pero esa es otra historia—. Fuimos viendo cómo ciudades de las que jamás habíamos oído hablar eran destruidas una por día por Godzilla; cómo caían edificios; a las fuerzas militares de las diferentes naciones ser arrasadas… Y ya nos sentíamos ahí, entre las fauces del monstruo, o aplastados por sus patas o alguna pared.
 
Llegó el 31. Nunca habíamos visto tantas personas en la playa, mirando al mar, expectantes, tomando mates, algún helado; los vendedores de churros y choclo laburaron como locos, recuerdo. Culti estaba ahí también, en la punta de la escollera más larga, con su mejor traje y la llave de la ciudad en la mano. Cada tanto alguien anunciaba “Allí viene”, pero no, se trataba de algún barco o alguna gaviota.
 
Y pasó el 31. “¿Y Godzilla?”, nos preguntábamos, sorprendidos, desilusionados. Poco a poco fuimos abandonando la playa y regresamos a nuestros hogares. Allí, frente a alguna pantalla (de tv, de compu, o lo que sea) fue que cada marplatense pronunció más o menos lo siguiente: ¡MONSTRUO PONJA HIJO DE MIL PUTAS, ANALFABETO DEL ORTO! Con perdón de los analfabetos, los japoneses y los hijos de puta, claro. Resulta que el bicho pelotudo en vez de destruir Mar del Plata, destruyó Punta del Este.
 
“Me confundí”, dijo. Y prometió emendar su error cuando quisiéramos, pero no: al verano ya lo teníamos arruinado.
 
¿Qué hizo Culti con la llave? No sé, en algún lugar la habrá metido.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Ficción diaria

 
Para acceder a una buena ficción de terror basta con abrir la sección “Clasificados” del diario “La capital” y leer un aviso marcado con un asterisco que dice:

“Acá Iván. Ángel o Demonio. Tarot. Videncias. ¿Estás angustiado o solo? ¿Se aleja tu ser amado? Recupéralo, no sufras más. Con su nombre tendrás el dominio en el amor. Amarres únicos y eternos. Endulzamiento y atracción sexual a novios, amantes y parejas separadas. Conflictos, perturbaciones. Limpiezas. Destrabes. Cortes de maleficios y mala suerte. Apertura de dinero, caminos y amor. Trabajos rápidos y seguros. Tel. 4722980.”

Y, lo peor, sentir que se te hiela la sangre cuando ella sale de la ducha sonriente; ella, a quien hasta hace un par de días no querías volver a ver; ella, la que ya no te excitaba ni en lo más mínimo; ella, la que ahora te tiene para siempre.

lunes, 25 de julio de 2011

Ficciones en diez tiempos

En junio del corriente año salió Ficciones en diez tiempos, antología publicada bajo el sello Andrómeda y que incluye diez relatos. Uno de ellos es "Algo que contarte", de mi autoría. El libro completo posee el siguiente contenido, aparte de prólogo de Sergio Gaut vel Hartman:


  • "El familiar" de Claudia Cortalezzi


  • "El árbol de la vida" de Nanima Rekacz"


  • "El reloj de arena" de Susana Duré


  • "Fidelidad" de Patricia Kieffer


  • "Antes eran los perros" de Juan Manuel Valitutti


  • "Algo que contarte" de Francisco Costantini


  • "Una leve sospecha" de Alexandra Jamienson Barreiro


  • "Maniobra de distracción" de Héctor Ranea


  • "Energía Renovable" de Hernán Domínguez Nimo


  • "California 35 kilómetros" de Alejandro Bentivoglio


El mismo se puede conseguir en las librerías de todo el país. Para más información: http://edicionesandromeda.blogspot.com/.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Grageas 2


Finalmente acaba de editarse Grageas 2, antología compilada por Sergio Gaut vel Hartman para Ediciones desde la gente, de Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos. Son más de cien ficciones breves de autores hispanoamericanos. En este caso, colaboro con el cuento "La brevedad del tiempo". Si entran a la página de IMFC (http://www.imfc.coop/modules/home/) encontrarán más información, sobre todo si quieren hacerse de un ejemplar.


Es realmente una muy buena noticia para mí y para mis colegas. Es probable que antes de fin de año haya otras novedades editoriales que me involucren.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Cada pieza en su lugar


Un nuevo cuento que aparece publicado Axxón en el número 206. Es un tanto viejo, no me satisface completamente, pero uno nunca sabe con certeza qué puede gustarle a los demás. Si quieren leerlo, pasen por aquí.

martes, 19 de enero de 2010

Mientras dormís, vivo.


Después de bastante tiempo (bah, al menos para mi reloj interno, que es muy ansioso), me vuelven a publicar un cuento en la veinteañera revista Axxón. Es una historia de ficción especulativa (por ponerle un rótulo) con algo de amor dando vueltas por ahí. Si se animan a leerlo, espero que les guste: "Mientras dormís, vivo".

domingo, 12 de julio de 2009

Entre Ushuaia e Irún


Sergio Gaut vel Hartman me realizó una entrevista que se publicó en el sitio español BEM on Line, en la sección denominada "Entre Ushuaia e Irún", donde ya han aparecido autores como Claudio Biondino, Hernán Dominguez Nimo, entre otros. Aparte de la entrevista, donde hablo sobre literatura, obviamente, pueden leer un cuento que ya fuera publicado anteriormente en Breves no tan Breves; se trata de "Luz, cámara... ¡Acción!".


Si quieren ver la entrevista, pasen por acá.

Si quieren leer el cuento, vayan por este lado.


    En fin, espero que les resulte interesante. La primera vez que me entrevistan sobre aquello que más me gusta hacer.

    viernes, 20 de febrero de 2009

    Algo que contarte


    En el nuevo número de la revista Axolotl publicaron un cuento de mi autoría. "Algo que contarte" se aparta bastante de lo que suelo escribir habitualmente, no entra dentro de los límites de lo fantástico, aunque, a mi entender, quienes lo lean podrán percibir en él cierta atmósfera que, quizás, le resulte bastante extraña. En todo caso, si lo leen, espero que les guste.

    jueves, 17 de julio de 2008

    Sustantivos


    Una nueva ficción breve publicada en Axxón, en el número 187, llamada "Sustantivos". A decir verdad, no es un texto destacable, pero tiene el mérito de la brevedad ("Lo malo, si poco, no tan malo"). En fin, si desean leerlo, aquí les dejo el enlace (es la quinta ficción): http://axxon.com.ar/rev/187/c-187cuento6.htm.

    lunes, 2 de junio de 2008

    Julieta



    Hoy, en el comienzo del número 186 de Axxón, apareció publicado mi cuento "Julieta". Muchos dirán que es un relato de ciencia ficción, más allá de mi último posteo en este blog. Yo no lo creo así, aunque claro, es innegable la influencia del género.

    En todo caso: si lo leen, espero que les guste. He aquí el enlace: http://axxon.com.ar/rev/186/c-186cuento2.htm

    La ilustración que acompaña al relato (y ven aquí, ahora), pertenece a Diego López Naro.

    sábado, 19 de enero de 2008

    "La novela perfecta" en Grageas, 100 cuentos breves de todo el mundo



    A finales de diciembre de 2007 se hizo realidad uno de mis sueños más anhelados: publicar un cuento en papel. El relato en cuestión es "La novela perfecta" y apareció en la antología preparada por Sergio Gaut vel Hartman, Grageas. 100 cuentos breves de todo el mundo, de Ediciones Desde la Gente.

    Como si esto fuera poco, tengo el honor de compartir el volumen con autores como Abelardo Castillo, Ana María Shua, Elvio Gandolfo, Patricia Suárez, Fernando Sorrentino, Domingo Santos, el propio Sergio Gaut vel Hartman y muchos más.

    Como puede apreciarse en el título, la antología es internacional. Puede conseguirse por Internet, contactándose con Ediciones Desde la Gente.

    viernes, 18 de enero de 2008

    Un breve descanso


    El segundo cuento que me publicaron, también en Axxón, y mucho más breve que el anterior. Va acompañado de otros relatos cortos, en el marco de "Ficción breve 36", clásica sección de la revista.


    La ilustración, como todas las de esta sección, pertenece a Valeria Uccelli.


    jueves, 17 de enero de 2008

    Esa profunda soledad



    El primer cuento que me publicaron, Esa profunda soledad, en el número 175 de Axxón, en julio de 2007. Es un relato breve de ciencia ficción, que pasó por el Taller 7.


    Verdaderamente fue un orgullo para mí que aceptaran un texto mío en tan importante revista. Si no la conocen, visítenla, en especial si les interersa la ciencia ficción, la fantasía y/o el terror.

    La ilustración que aquí pueden apreciar pertenece a Fraga y acompaña al relato.


    El enlace al cuento: http://axxon.com.ar/rev/175/c-175cuento7.htm