lunes, 5 de enero de 2015

FORROS LITERATOS. Parte 1: Editores forros.

Introducción


No voy a hablar de personajes forros, no voy a detenerme en la ficción. Me dedicaré al "mundo real", si me permiten semejante afirmación. El ambiente literario está lleno de forros –como cualquier otro, supongo– , incluso algunos llegan a la categoría de hijos de puta. Pero para no confundir con la terminología, utilizaremos el vocablo “forro/a” para todo aquel sujeto relacionado con el arte de las letras (escritores, editores, críticos, etc.) que se comporta de manera desleal, traicionera y jodida con el resto de las personas relacionadas con dicha actividad. El lector podrá leer estas sencillas anotaciones como un divertimento, incluso como una advertencia. Para mí es eso, y aparte una descarga, una mínima, aunque para nada sutil, venganza.

El forro es el que hace forradas, digamos. ¿Y qué es exactamente una forrada? Bueno, para eso iremos analizando en cada post diferentes tipos, pues no todos los forros actúan de la misma manera. 

Hablar sobre las forradas que hacen los demás es medio forro, no lo voy a negar y me hago cargo, pero al menos tendré la delicadeza de no dar nombres. Sepan, eso sí, que cada caso se corresponde con un forro que conocí y/o sufrí en carne propia, ya sea como escritor, editor o, por qué no, como simple lector.

Comencemos, entonces, esta aventura por la fauna literata con los editores forros.


Editores forros


Hay mucha gente que escribe. Hay mucha gente que quiere publicar casi, diría, a cualquier costo. Y hay muchos forros, que se hacen llamar editores, que están al acecho, cual palometa en el río Paraná, para atacar a los desprevenidos.

El editor/imprentero

Un caso es el editor/imprentero, que tiene su propia imprenta (porque ese es el nombre real, y no editorial), que cobra al autor, y que imprime cualquier cosa de cualquier persona sin haber hecho una devolución, mínimas correcciones o, directamente, sin haber leído un sola página del original que, por lo tanto, ya es el producto final. A veces ese editor/imprentero incluso llega a prometer cierta distribución, cierta difusión (un tweet, al menos) y una presentación, sin cumplir jamás ninguna de estas cosas. Esta es la clase de editor forro más conocida, pero no la más peligrosa. Así que, dejemos al editor/imprentero en paz, y pasemos a un espécimen mucho más peligroso.

El editor/estafador

Supongamos que es una persona con cierto renombre en el mundito de las letras; quizás porque haya participado décadas atrás como columnista en alguna prestigiosa revista de género, incluso porque llegó a publicar un libro de cuentos en una gran editorial. Imaginemos que esa persona se dedica, a comienzos de este siglo, a armar antologías para una o dos editoriales. Constantemente lanza convocatorias para estas recopilaciones que, por supuesto, gozan de una repercusión importante porque, como dije, este editor tiene cierto renombre (tampoco la gran cosa, claro), es respetado (sobre todo por viejos lectores suyos) y porque si algo quieren los escritores nóveles, es publicar. 

Hasta acá todo bien. Resulta que un buen día, el editor reúne a varios de sus escritores más adictos (no sé si es la mejor expresión, pero me gusta usarla) y los convence de lo siguiente: "Amigos, les propongo que armemos un plan para editar nuestros libros, que consiste más o menos en lo siguiente: quien quiera publicar su libro a través de la editorial X, para la que trabajo, me debe dar tanto dinero (que puede entregar en comodísimas cuotas mensuales). De esa manera se crea un fondo comunitario y cada mes salen uno o dos títulos, lo que se decide por sorteo, tal cual como si fuese un plan para adquirir un automóvil. ¿Les gusta?".

Y les gusta a los escritores; a algunos más, a otros menos, pero la aceptación es generalizada , y las víctimas rondas las cien. Muchos ponen bastante dinero, incluso haciendo grandes sacrificios. Durante los primeros meses todo va bien. Algunos afortunados, un porcentaje mínimo de la nómina total (que incluye a autores de todas las provincias e incluso de otros países!), consiguen ver sus obras publicadas. Pero con el tiempo, el proyecto comienza a demorarse. El editor explica que se debe a que ciertos libros que ya salieron sorteados no poseen la calidad suficiente para ver la luz, y que necesitan ser corregidos. Luego es el precio del papel, que volvió a subir, porque el dólar también subió... Y en fin, las excusas no tienen límite. Lo peor es que cuando alguien se anima a enfrentar al editor/estafador, este responde con insultos y humillaciones, a veces, incluso, de manera pública. Si ya no se puede publicar, ¿por qué este macabro sujeto no devuelve el dinero? Gran misterio (por favor, que se entienda el sarcasmo). Lo peor, lo terrible, que este gran manipulador sigue captando gente a sus proyectos, a través de las redes sociales. Tranquilamente podría comparárselo con el líder de una secta: sus adeptos los defienden a muerte, sobre todo los recién llegados. 

Como estafador, un genio. Como editor, tendríamos que decir un hijo de puta, pero dejémoslo en forro, para que no generar confusiones terminológicas.

14 comentarios:

pppaato dijo...

Te felicito, impecable. Soy una de las damnificadas...

Miguel Angel Dorelo dijo...

¡Que casualidad! Yo conozco aun personaje que se asemeja bastante a la descripción. Pero, como digo, debe ser pura casualidad.

Miguel Angel Dorelo dijo...

¡Que casualidad! Yo conozco a un personaje casi igualito al que se describe. Pero deber ser pura casualidad, claro.

Gladis dijo...

Uy! Mirá vos: a mi me pasó, que casualidad. Y conozco gente que también fue víctima. Buena idea, cuidar a los posibles nuevos inocentes ilusionados.

Francisco Costantini dijo...

Sí, Gladis, estas cosas nos pasan a muchos todo el tiempo. Hay mucha gente buena, pero siempre estás aquellos que no. Abrazo!

El Titán dijo...

Los estafetas son lo peor: y en este caso es más grave porque se dicen literatos, raza noble, o no?

Francisco Costantini dijo...

Así; una mancha en la estirpe de los Borges, Cortázar y demás.

Alvaro dijo...

Podemos agregar que cuando le pedís que te devuelva la plata te dice que dejás de ser su amigo, por fin coincidimos en algo...

Francisco Costantini dijo...

¿Y cómo se te ocurre semejante cosa, Álvaro?

María dijo...

Y las excusas que emplea para justificar que no devuelve el dinero van variando a través del tiempo, desde alegar que es un "mal administrador" hasta acusar a su editor de haberse quedado con el dinero...

Nanim Rekacz dijo...

Conozco esta especie y algunos de sus peores ejemplares. Difundo. Y si alguien anda siendo tentado de publicar de esta manera, averigue primero.

Ana Caldeiro dijo...

Ay, Francisco, no te conozco y ya te quiero. No veo la hora de que llegues al crítico forro. Tengo uno entre ceja y ceja.

Francisco Costantini dijo...

Jajaja. Gracias, Ana! Ya llegaré al crítico, aunque cualquier dato que quieras pasarme, lo tendré en cuenta. Abrazo.

Alejandra D'Atri dijo...

Parece que todos hemos pasado por la agonía de aguantarnos a estos forros estafadores, que encima juegan con las ganas de los escritores de ver nuestro trabajo publicado.